miércoles, 1 de diciembre de 2010

DIA MUNDIAL DE LUCHA CONTRA EL SIDA

Cada 1 de diciembre, Dia Mundial del SIDA, personas de todo el mundo aúnan esfuerzos para concienciar de lo que supone esta enfermedad y mostrar solidaridad internacional ante esta pandemia.
Según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) infecta a las células del sistema inmunitario, alterando o anulando su función. El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es un término que se aplica a los estadios más avanzados de la infección por VIH y se define por la presencia de alguna de las más de 20 infecciones oportunistas o de cánceres relacionados con el VIH.
La enfermedad puede transmitirse mediante relaciones sexuales, la transfusión de sangre contaminada o el uso compartido de jeringuillas, agujas o instrumentos similares, así como de la madre al hijo durante el embarazo, el parto y la lactancia.
El objetivo de ONUSIDA es conseguir el 'reto de los 3 ceros': cero nuevos casos de infección por el VIH, cero discriminaciones, y cero muertes relacionadas con el sida.
Los últimos datos muestran que se ha logrado la consecución de la primera parte del Objetivo del Milenio relacionado con el VIH, 'frenar el número de infecciones para 2015'. Sin embargo, tres décadas después del descubrimiento de esta enfermedad, el número de infectados y los efectos del virus son demasiado grandes.
Uno de los mayores problemas es la discriminación, sobre todo en el ámbito laboral. En pleno siglo XXI, el 30% de la población española reconoce que se sentiría incómoda trabajando con un infectado con el virus, y un 40% de los empresarios no estaría dispuesto a contratar a un seropositivo. Eso conlleva que el 73% de los afectados afirme que "jamás diría en el trabajo que tiene el virus".
Las dificultades no sólo aparecen a la hora de acceder al trabajo: continúan a la hora de mantenerlo, se enfrentan a la marginación de compañeros, despidos improcedentes, presiones...
Informémonos de lo que supone esta enfermedad antes de rechazar a quienes la padecen, porque en vez de mirar hacia otro lado cuando nos cruzamos con ellos lo que tenemos que hacer es solidarizarnos con su problema. Se deben impulsar avances en materia de prevención, tratamiento y atención a los afectados. Concienciémonos, integremos y protejamos a las personas con VIH. Eliminemos el rechazo y el estigma que existe hacia esta enfermedad.

lunes, 29 de noviembre de 2010

ALMEJAS A LA MARINERA

Ya queda poco para las fiestas de Navidad, y muchos empezamos a pensar en qué menús preparar...una receta clásica y con éxito asegurado son las almejas a la marinera, ideales, por ejemplo, para acompañar un buen pescado en la cena de Nochebuena. ¡Espero que os guste!

Ingredientes: 1/2 kilo de almejas, 3 dientes de ajo, media cebolla, 1 guindilla, 1 hoja de laurel, 1/2 cucharada de pimentón dulce, 1 cucharadita de harina, 1 vaso de vino blanco, perejil y aceite.
Elaboración: picar bien finos los ajos y la cebolla, y pochar lentamente en una cacerola junto a la guindilla y la hoja de laurel. Cuando la cebolla esté transparente, retirar un momento del fuego para añadir el pimentón y la harina y que estos no se quemen. Remover bien, poner al fuego de nuevo e incorporar el vaso de vino blanco; cuando empiece a hervir añadir las almejas (previamente las habremos limpiado bien) y esperar a que se abran, retirando las muertas (que no se abrirán). Dejar a fuego muy bajo un par de minutos para que se mezclen bien todos los sabores y servir. ¡Listo para comer!



viernes, 26 de noviembre de 2010

Clases Medias (Arturo Pérez Reverte)

Cada vez que doy un paseo veo más tiendas cerradas. Algunas, las de toda la vida, habían sobrevivido a guerras y conmociones diversas. Eran parte del paisaje. De pronto, el escaparate vacío, el rótulo desaparecido de la fachada, me dejan aturdido, como ocurre con las muertes súbitas o las desgracias inesperadas. Es una sensación de pérdida irreparable, aunque sólo haya echado vistazos al escaparate, sin entrar nunca. Otras de esas tiendas son negocios recientes: comercios abiertos hace un par de años, e incluso pocos meses; primero, los trabajos que precedían a la apertura, y después la inauguración, todo flamante, dueños y dependientes a la expectativa, esperanzados. Ahora paso por delante y advierto que los cristales están cubiertos y la puerta cerrada. Y me estremezco contagiado de la desilusión, la derrota que trasmite ese triste cartel pegado al cristal con las palabras se alquila o se traspasa.

En lo que va de año, la relación es como de una lista de bajas después de un combate sangriento. Entre las que conozco hay una parafarmacia, dos tiendas de complementos, una de música clásica, una estupenda tienda de vinos, una ferretería, una tienda de historietas, tres de regalos, dos de muebles, cuatro anticuarios, una librería, dos buenas panaderías, una galería de arte, una sombrerería, una mercería e innumerables tiendas de ropa. También -ésa fue un golpe duro, por lo simbólico- una juguetería grande y bien surtida. Me gustaba entrar en ella, recobrando la vieja sensación que, quienes fuimos niños cuando no había televisión, ni videoconsola, ni nos habíamos vuelto todos -críos incluidos- completamente cibergilipollas, conservamos del tiempo en que una juguetería con sus muñecas, trenes, soldados, escopetas, cocinitas, caballos de cartón, disfraces de torero y juegos reunidos Geyper, era el lugar más fascinante del mundo.

Ahora hablamos de crisis cada día. Hasta los putos políticos y las putas políticas, que no es lo mismo que políticas putas, ahórrenme las putas cartas, lo hacen con la misma impavidez con que antes afirmaban lo contrario. En todo caso, una cosa es manejar estadísticas; y otra, pisar la calle y haber conocido esas tiendas una por una, recordando los rostros de propietarios y dependientes, su desasosiego en los últimos tiempos, la esperanza, menor cada día, de que alguien se parase ante el escaparate, se animara y entrase a comprar, sabiendo que de ese acto dependían el bienestar, el futuro, la familia. Haber presenciado tanta angustia diaria, la ausencia de clientes, el miedo a que tal o cual crédito no llegara, o a no tener con qué pagarlo. El saberse condenados y sin esperanza mientras, en las tiendas desiertas que con tanta ilusión abrieron, languidecían su trabajo y sus ahorros. Morían tantos sueños..

Eso es lo peor, a mi juicio... Lo imperdonable. Todas esas ilusiones deshechas, trituradas por políticos golfos y sindicalistas sobornados que todavía hablan de clase empresarial como si todos los empresarios españoles tuvieran yate en Cerdeña y cuenta en las islas Caimán. Ignorando las ilusiones deshechas tanta gente con ideas y fuerza, que arriesgó, peleó para salir adelante, y se vio arrastrada sin remedio por la tragedia económica de los últimos tiempos y también por la irresponsabilidad criminal de quienes tuvieron la obligación de prevenirlo y no quisieron, y ahora tienen el deber de solucionarlo, pero ni pueden ni saben. De esa gentuza encantada consigo misma que no sólo carece de eficacia y voluntad, sino que sigue impasible como don Tancredo, procurando ni parpadear ante los cuernos del toro que corretea llevándose a todo cristo por delante. Un Gobierno cínico, demagogo, embustero hasta el disparate. Sentenciándonos, entre unos y otros, a ser un país sin tejido industrial ni empresarial, sin clase media, condenado al dinero negro, al subsidio laboral con trabajo paralelo encubierto y a la economía clandestina. Con mucho Berlusconi en el horizonte. Un rebaño analfabeto, sumiso, de albañiles, putas y camareros, donde los únicos que de verdad van a estar a gusto, sinvergüenzas aparte, serán los jubilados guiris, los mafiosos nacionales e importados, y los hooligans de viaje y tres noches de hotel, borrachera y vómito incluidos, por veinticinco euros. Para entonces, los responsables del desastre se habrán retirado confortablemente al cobijo de sus partidos, de sus varios sueldos oficiales, de sus pingües jubilaciones por los servicios prestados a sí mismos. A dar conferencias a Nueva York sobre cómo nos reventaron a todos, dejando el paisaje lleno de tiendas cerradas y de vidas con el rótulo se traspasa. Así que malditos sean su sangre y todos sus muertos. En otros tiempos, al menos tenías la esperanza de verlos colgados de una farola.

P.D. Y de todo ello tienen la gran culpa de lo que ocurre los estómagos agradecidos a la Zeja: titiriteros del mundo del espectáculo del "No a la guerra" y el "Nunca máis", subvencionados mediante subsidios miserables y asquerosos 400 € por un voto y los millonarios sindicatos y sindicalistillos de izquierda. Pero sobre todo: la culpa de lo que ocurre es de los votantes aborregados de la izquierda nazional-socialista..., de todos aquellos que votan BloKe, PNV, ERC, IU, CC, PAR, P$oo€. Unos por ignorantes, componentes de la masa borreguera de la Zeja (*) y por no querer indagar la verdad de nuestra historia y de la historia de la izquierda en España. Otros porque todavía no les han tocado su bolsillo y lo que les ocurra a los demás les importa poco o nada.

(*) Para los no iniciados los "Zeja" son mayormente cómicos y adláteres que sostienen a P(Z)atatero haciendo con el dedo índice el signo de las cejas demoniacas del imbecil de Patatero.....¡y se benefician de ello, claro!

miércoles, 17 de noviembre de 2010

artículo de Alfonso Ussia

El disparate
26 Mayo 2010









Más de cuatrocientos millones de seres humanos hablan el español en el mundo. Un californiano y un argentino se entienden en el mismo idioma. Eso es la cultura. Un español sea vasco, catalán, castellano, gallego o andaluz, encuentra su idioma común en los labios de los indígenas de la isla de Pascua, ese pedazo de Chile desprendido que navega en la inmensa soledad del Pacífico. Colombia discute –con la razón–, con Venezuela –la sinrazón–, en español. Los presos de Cuba lloran en español por lo que España no hace por ellos. No hay lugar en el mundo, por escondido que se halle, en el que no pueda oírse una palabra en español.

Y en España, con esta clase política rotundamente gilipollas que tenemos, nos gastamos el dinero en traductores para que, en el Senado, un andaluz le hable en catalán a otro andaluz, y un vasco en vascuence a un castellano, y un gallego en gallego a un montañés, cuando todos hablan y entienden a la perfección el español. No somos un desastre. Somos un disparate. Lo preocupante es que los políticos no anunciaron a los ciudadanos, los emisores de los votos, sus ridículas intenciones. Y la ruptura entre la sociedad y una amplia mayoría de sus representantes es absoluta. No por mentirosos, no por corruptos, no por meramente inútiles, sino por imbéciles. Las cámaras autonómicas están para hablar en la lengua local y la común. En el Congreso y el Senado no puede usarse otro idioma que el español.

Imbéciles los que pidieron el uso de las lenguas autonómicas en el Senado, y más imbéciles aún los que tragaron con la petición. No cabe en cabeza humana tamaña majadería. Todos se entienden y se traducen. En España, cuna del español, no se habla español. Pongámonos en la piel de los nacionalistas e independentistas más radicales. ¿Qué idioma usan para viajar fuera de España? ¿Qué idioma usan para hacer sus negocios fuera de España? ¿Qué idioma usan para viajar y hacer sus negocios por España? El catalán es un idioma vivo, formidable y local. Es práctico tan sólo en Cataluña. El vascuence es la unión de distintos dialectos enfrentados por las montañas, y cuyo dominio está fuera del alcance de muchos dirigentes nacionalistas. Es relativamente práctico sólo en Guipúzcoa, Vizcaya, Álava y la zona vascohablante de Navarra. No se puede añadir el País vasco-francés porque no existe. Los franceses nunca han reconocido un departamento vasco. Y el gallego, como el valenciano, como el murciano, como el bable, como el guanche, y como el mallorquín, entra en el saco de las lenguas locales.

Todos ellos, los que hablan el idioma de sus raíces maternas y mantienen la tradición y la riqueza cultural de sus palabras, hablan también el español. Son españoles y es lógico que se entiendan. Y sólo en España, los políticos menosprecian el idioma común, no común solamente con los españoles, sino con cuatrocientos millones de personas esparcidas por el mundo, América principalmente. Y ese disparate, es consecuencia directa de la necedad imperante en la clase política española, que siente complejo hasta de su idioma, el español.

Como si Franco lo hubiera inventado, que algunos lo creen así, porque además de la estupidez colectiva, el mayor defecto de España es la ignorancia, la incultura y la brutalidad mental.

Lo que ha protagonizado Montilla en el Senado no merece otro calificativo que el de gilipollez compartida.

¡¡Nación de locos!!

lunes, 15 de noviembre de 2010

BARCELONA

Tiene fama de ser una de las ciudades más cosmopolitas y más caras de España...lo primero creo que es cierto, no se si será por su proximidad a Francia, por su empeño por distanciarse del resto de españoles o por una mezcla de ambas cosas, pero tiene un aire muy europeo; pero en cuanto a lo de cara, todo depende, como casi siempre, del plan en el que vayamos :D

Para empezar, el viaje: os informo de que desde septiembre, Ryanair ha abierto nueva terminal en el aeropuerto del Prat, con lo cual podeis comprar vuelos directos a Barcelona, sin necesidad de pasar por Reus o Girona, a un precio low cost, es decir, bajo y tan apretado como ireis en sus asientos, jejeje (nadie dijo que ser turista fuera fácil).

El segundo punto importante es, por supuesto, el alojamiento: evidentemente, cada uno tiene sus prioridades, pero si os conformais con pocos lujos, siempre y cuando el sitio esté limpio y céntrico, bien situado para hacer turismo, os recomiendo un hostalito a 5 minutos de la plaza de Cataluña y las Ramblas: hostal Ribagorza; desde él podréis moveros andando por gran parte del centro de Barcelona, y para los barrios más alejados podeis coger el metro en la parada de metro que encontrareis ¡a pocos metros de la puerta!

Una vez mirado el vuelo y el hospedaje, llega la hora de disfrutar de la ciudad. Paradas obligadas son:
- la Sagrada Familia, permanentemente en obras y más impresionante por fuera que por dentro (tiene infinidad de detalles, como diferentes animales sosteniendo las columnas).
- el barrio Gótico, entre cuyas calles encontraréis la catedral, el ayuntamiento, distintos museos (el de Picasso, el de Historia, el del chocolate...) y la iglesia de Santa María del Mar, famosa por la novela de Ildefonso Falcones.
- La Pedrera y la Casa Batlló, ambas de Gaudí: la entrada tiene un coste algo elevado, aunque vale la pena verlas; para los bolsillos más ajustados, La Pedrera tiene en ocasiones exposiciones gratuitas en su interior, lo cual permite ver no la casa al completo, pero sí vislumbrarla al menos.

Si el tiempo acompaña, podéis disfrutar de agradables paseos por distintas zonas de la ciudad:  indudablemente, visitar el Park Güell, diseñado por Gaudí y que contiene su casa- museo. También vale la pena darse una vuelta por Montjüic, el parque de la Ciudatella y su zoo y por el Paseo de Colón. Si aún os queda tiempo, podéis acercaros al puerto olímpico para empezar desde allí un paseo menos turístico pero no por ello menos bonito, a lo largo de las playas barcelonesas.

A la hora de comer, podéis encontrar sitios con menús económicos y buena calidad. Una opción que a mi me encantó fueron las champanerías, aunque no son recomendables para todo el mundo (carritos de bebé no pueden entrar, ya que es un sitio estrecho, y hay que estar de pie): se trata de bares en los que beber champán y comer productos típicos como la butifarra o la sobrasada a muy buen precio (¡¡nosotros dos comimos por 10 euros en total, creo recordar!!); suelen estar abarrotados de gente, pero los camareros se dan muy buena mañana y no hay que esperar mucho para ser atendidos. También cuentan con una parte de tienda, para los que quieran llevarse recuerdos gastronómicos. La que nosotros visitamos se encuentra en la calle Reina Cristina.
Otro lugar donde comer a buen precio es en el mercado de la Boquería, en las Ramblas, donde aparte de puestos de venta de comida, podéis encontrar bares y restaurantes con productos frescos. Tengo buenas referencias del mercado, pero no os puedo dar mi opinión personal al respecto porque, desgraciadamente, no tuvimos tiempo de pasar a comer por allí... :'(

Y para salir de fiesta, como en toda gran ciudad, tenéis muchas opciones:
- el barrio de Gracia es muy bohemio, y tiene locales en los que disfrutar de un espectáculo musical, de baile, etc, además de sitios de todas las nacionalidades donde cenar (probé un libanés y salimos bastante contentos con lo que pedimos).
- el Raval cogió mala fama hace unos años, y muchos siguen pensando que te puedes encontrar de todo si te metes por sus callejuelas, pero nosotros salimos por allí un sábado por la noche y no vimos nada raro, aparte de muchos bares de todo tipo y ambiente, alguno de los cuales vendía mojitos a 3 euros (¡eso sí que es raro!).
- en la plaza Reial, al lado de la Rambla, además de sitios donde comer (tiene especial fama el restaurante Les 15 Nits, donde se forman colas antes de abrir para conseguir mesa por su buena relación calidad- precio), hay un par de discotecas; como sitio curioso en esa plaza, aunque no fácil de encontrar sin conocerlo, llamando al telefonillo en un portal y subiendo al tercer piso, cuando abrais la puerta os encontrareis un bar lleno de gente de todos los paises, con muy buen ambiente.
Eso sí, como en toda gran ciudad también, a partir de cierta hora sólo quedarán abiertas discotecas donde para entrar hay que pagar una entrada.

Una vez dicho todo esto, sólo me queda desearos buena estancia a los que os decidáis a visitar la ciudad condal (tenemos diciembre y su puente a la vuelta de la esquina). Hagáis lo que hagáis...¡sed felices!

La Pedrera, de Gaudí