lunes, 22 de agosto de 2011

Red Hot Chilli Pipers - Smoke on the water/Thunderstruck/The Fourth Floor

Mi nuevo descubrimiento musical, un grupo que hibrida el rock con toques de música escocesa: una mezcla, cuanto menos, sorprendente.
La banda está compuesta por tres gaitas, una guitarra eléctrica y dos percusionistas. Stuart Cassells, dos veces campeón mundial de tambor, ha ganado el premio a mejor músico tradicional de Europa en 2005 y ha trabajado con grupos como los ingleses The Darkness. Además ha participado en la banda sonora de la película "Harry Potter y el cáliz de fuego".
Su sonido es original y su puesta en escena muy divertida, ¡es un espectáculo verlos en directo!
Espero que si no os entusiasman, al menos os entretengan... yo por lo menos no he podido evitar que mis pies cobren vida propia y comiencen a danzar por el salón: ¿list@s para dar al play?


viernes, 19 de agosto de 2011

EL NIÑO, PASTOR DEL ABECEDARIO

"El hombre es pastor del Ser", dijo Heidegger, naturalmente. Pero el niño sólo es pastor del abecedario, sobrino de una tilde como de tía Matilde, y ahora nos dicen que los niños españoles no se saben las letras, en un 70%, que la enseñanza primaria está yendo mal desde hace mucho, y eso que lleva nombres de grandes poetas: "Escuela Federico García Lorca", "Escuela Miguel Hernández".
A nuestros niños se les han escapado los rebaños de haches, de esbeltas eles, de bes y uves. Los niños españoles, pastorcillos, confunden las churras o vocales con las merinas o consonantes. Equivocan la "pe de larga espada", ya no aprenden gramática como antes, son huérfanos de los nobles diptongos, que eran la aristocracia del Catón.
Los niños pierden por el camino los acentos. Pulgarcito era más listo- sin duda, un niño mejor escolarizado, como los de antaño- y dejaba migas de pan por el sendero para luego volver a casa con señales. Siempre he pensado que no eran migas lo que dejaba Pulgarcito en su reguero, sino comas y puntos, haches difíciles, eñes coquetas, eñes como guiños, eñes engañosas, eñes con legañas.
Por eso, y contra lo que dice el cuento, los pájaros, que no comen letras, no le picotean el camino a Pulgarcito. Pero un día vinieron los pájaros negros de la enseñanza religiosa y se llevaron en sus picos todo el abecedario, y Pulgarcito tuvo que buscar aquellos colegios en cruz, la llamada enseñanza religiosa, para encontrar su colección y su alfabeto, y aquello ya no era la casa común de las palabras, sin Federico ni Miguel ni Pablo ni Rubén, ya no era la sonriente casa de la escuela, las letras ya no olían a flor sin nombre ni se les daban gratis a los niños, que no volvían a encontrarse consigo mismos, sino con un pesaroso monaguillo sin latines.
Lo que sale de este cuento es que España necesita ante todo un Ministerio de Ortografía dada la ignorancia de los contables, dados los palotes de algunos periodistas, la confusión de los que sólo hablan por móvil, el analfabetismo de los nobles, la viva quiebra que se ha producido entre el país y la gramática, entre los españoles y el español, entre el pimentonero y su lenguaje. Ha sido cosa de pocos años, ha sido el terrorismo de los números y las pesetas, esa superstición de "lo práctico", como si hablar o escribir no fuese práctico, y hablar un idioma que ya entendía hasta nuestro perro. Ahora es cuando sabemos claro que el idioma no lo cuidaban los escritores ni los académicos, sino los niños, que eran pastorcillos del ser de las cosas, que es su nombre.
Todas las máquinas trituradoras de la inteligencia- internet, televisión, transistores, vídeo-juegos-, han dejado al pequeño pastor sin rebaño, sin pensamiento, sin discurso infantil, ah la magia del discurso infantil. Los grandes sistemas políticos, filosóficos, estéticos, científicos, principian por la ortografía. Lo que necesita España con urgencia es un Ministerio de la Ortografía.
Francisco Umbral

martes, 22 de marzo de 2011

GALLETAS DE TOMATE

 Bueno, vamos a retomar el blog que lo tengo un poco aparcado...es lo que tiene que empiece el buen tiempo y te apetezca más pasar los ratos libres en las terracitas tomandote algo que pegada al ordenador, pido disculpas!! Pero he sacado un hueco para compartir una recetita, que hace mucho que no subo ninguna, y esta además de fácil, ¡creo que sorprenderá!

Ingredientes: 200 gramos de harina, un puñado de tomates secos (unos 10 aproximadamente), medio manojo de albahaca, 80 gramos de mantequilla, 1 huevo, y sal.

Elaboración: triturar la harina con los tomates, la albahaca y una pizca de sal. Mezclarlo con la mantequilla y el huevo hasta formar una masa con la que se pueda trabajar, darle forma de rulo y dejar enfriar.  Cortar galletas de un centímetro de grosor y hornearlas a 180º hasta que las veais hechas. ¡Listo para tomar!


*Notas: los tomates secos los he visto en grandes superficies y en el mercado; otra opción es secarlos vosotros mismos en casa, por lo que he leído no parece difícil, y os aguantan bastante. El tiempo de horneado depende mucho de cada horno y por supuesto de si las quereis más o menos crujientes...el mío es horno- microondas y las tuve unos 20 minutos para que quedasen a mi gusto, pero os recomiendo que a partir de los 10 minutos comprobeis cada poco cómo van. Se pueden tomar untadas con queso cremoso, con un hilito de aceite y jamón, sólo con el aceite...¡espero que os gusten!

lunes, 21 de febrero de 2011

Medio pan y un libro

Discurso de Federico García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo. Locución al Pueblo de Fuente de Vaqueros ( Granada). Septiembre 1931.
Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada .

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.